MANTENIMIENTO Y REPARACIÓN    985 13 48 48     610 57 35 94

Las puertas automáticas son un elemento que aporta seguridad y comodidad en cualquier hogar. Funcionan mediante un código individual, que no permite que cualquier otra persona sea capaz de abrirla sin el mando que le corresponde y cuentan con un sistema anti-aplastamiento que impide que la puerta pille a nadie distraído, como un niño jugando o una mascota corriendo. 

Además no hará falta que bajes del coche para abrirlas ni para cerrarlas, cosa que da una pereza terrible, como sabe cualquiera que haya tenido que hacer este ejercicio diario de apertura y cierre de portones para entrar en su propiedad. 

Si has instalado o deseas instalar puertas automáticas, te interesará conocer la mejor manera de conservarlas mucho más tiempo sin que den fallos. Verás que con un sencillo mantenimiento disfrutarás de tus puertas automáticas en un estado óptimo.

Revisa el funcionamiento habitualmente

Es importante revisar tu puerta de vez en cuando para ver en qué estado se encuentra. Intenta detectar si hay ruidos extraños en los rotores, si se mueven de manera suave o por el contrario se ralentiza o se atasca un poco en algún punto, aunque luego termine el recorrido. 

Intentar detectar posibles alteraciones antes de que se conviertan en un problema, puede ahorrarte una reparación y te ayudará a alargar la vida útil de tu puerta durante años. 

Úsala sólo para el paso de vehículos

Las puertas automatizadas para garaje, están diseñadas para el paso de vehículos. Cada vez que activamos la puerta y movemos motores y rotores, éstos sufren un desgaste que con un uso inadecuado día tras día puede terminar afectando a su funcionamiento. 

Cuando la gente utiliza puertas de garaje con un uso peatonal, las ponen en marcha mucho más de lo necesario y a veces se procura no dejar que las puertas se abran del todo porque el espacio de paso que necesita una persona es mucho menor. Se suele tender también a empujar la puerta para abrirla lo justo para permitir el paso, en vez de activarla con el mando o con la llave, forzando así los mecanismos de seguridad de la puerta. 

Mantén la limpieza de los carriles y las guías

Es inevitable en las puertas que están en exteriores, que tengan contacto con los elementos naturales y se acumulen restos de polvo, hojas y suciedad que obstaculicen el movimiento de los rotores y de las puertas.

En la mayoría de ocasiones basta con hacer un barrido de vez en cuando, pero nunca está de más mantener limpios todos los elementos.

Conserva engrasados los mecanismos

Cuando los engranajes de las puertas automáticas no están bien engrasados, se producen molestos chirridos y traqueteos. Esto afectará a su funcionamiento y su conservación. Si mantienes las piezas móviles limpias y bien engrasadas, será mucho más difícil que se estropeen. 

Protege el motor de la humedad

Si aún no has instalado tu puerta, procura que el espacio del motor, esté en interior. Si esto no es posible, asegúrate de que la carcasa está en buenas condiciones, y si en algún momento se golpea o se rompe, no tardes mucho tiempo en cambiarla por otra nueva. La humedad afecta a todos los elementos eléctricos y mecánicos de manera muy dañina y es importante que el motor esté lo más aislado posible de humedad, lluvia o cualquier inclemencia meteorológica. 

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